8M: El rol de las científicas en la contingencia nacional

Para que ciertos temas sean tomados en cuenta, con frecuencia están asociados a hechos impactantes. Es así, como a partir de la violencia hacia las mujeres por parte de la sociedad, es que nos podemos sentar a conversar qué otro tipo de violencia estamos viviendo. Luego de varios análisis de lo que nos toca vivir a diario, llegamos al tema de la desigualdad en el trato que como mujeres recibimos en todo ámbito, la cual siempre estuvo presente pero que aún así, no podíamos ver.

Particularmente el área de las ciencias, durante décadas, siglos y milenios estuvo dominada por hombres. Inconscientemente preferimos hombres para ciertos cargos, para trabajos que requieren mayor destreza o simplemente, porque pensamos que un hombre lo puede hacer mejor que nosotras. Desde pequeñas crecemos con la idea de que nuestra tarea en la vida es tener hijos, por ello nos regalan muñecos que te hacen estimular ese deseo de madre a edad muy temprana; juguetes de cocina, accesorios de maquillaje, etc. Es eso lo que la sociedad aún espera de nosotras, pero no esperan que desarrollemos habilidades de resolución de problemas, de aplicar el método científico, ni cómo llegar a ser líderes. Esa discriminación mencionada es tácita: no se dice, pero se aplica sin darnos cuenta. A pesar de estas barreras, muchas fuimos incentivadas tanto por profesores como nuestra familia para desarrollar el pensamiento científico y más aún, permitir creer que puedes hacer ciencia.

En astronomía, en particular, existen pocos referentes femeninos que logren estimular a las niñas a seguir por este camino. Tenemos a María Teresa Ruiz (foto de este artículo), Premio Nacional de Ciencias, descubridora de la primera enana marrón observada que ya desde hace algunos años, ha estado a la cabeza del incentivo para que las niñas se tomen en serio la idea de ser astrónomas. Si bien, la brecha de ingreso de mujeres a carreras científicas de pregrado ha disminuido con los años, vemos que la principal diferencia se sigue manifestando por ejemplo en el número de posiciones más altas, como profesores titulares de los programas de astronomía en las distintas universidades en Chile.

Las mujeres tenemos otras sensibilidades, y podemos contribuir a enfrentar y liderar desafíos como investigadoras principales de proyectos. Según estadísticas, en Chile sólo el 37% de las personas que trabajan en ciencias son mujeres y, se estima que en aproximadamente 79 años, la brecha desaparecerá. Es el momento en que debemos alzar la voz para que no debamos esperar tanto tiempo para tener las mismas oportunidades que los hombres. Es necesario que la sociedad entienda que la presencia de mujeres impacta de manera positiva en los grupos de trabajo, para así fomentar la participación en proyectos de investigación, ser parte de la formación de futuros profesionales, promocionar la divulgación científica y formar parte de las comisiones donde se evalúan proyectos de alumnos y de sus pares. El área de astronomía ha crecido mucho en los últimos años. Por ejemplo, los principales observatorios están en nuestro país, convirtiendo a Chile en la capital astronómica del mundo. A raíz de este crecimiento, como comunidad esperamos que también el campo laboral también pueda aumentar a ese mismo nivel, y por sobre todo, que el número de mujeres en cargos importantes pueda estar al mismo nivel que los hombres. No hay razón para que una niña no pueda estudiar astronomía y ser exitosa como científica. Debemos tener claro que hombres y mujeres son igual de capaces y complementarios, donde puede haber una retroalimentación con distintos puntos de vista.

Catalina Mora Urrejola
MSc in Astrophysics
PhD (c) in Astronomy
Universidad de La Serena

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *