Investigadores en EE.UU. lograron crear el primer riñón biónico capaz de cumplir todas las funciones de un órgano normal

La realidad que miles de personas en Chile y el mundo tienen que vivir cuando se les detecta insuficiencia renal es muy compleja, ya que las opciones de vida se reducen a tan solo dos: Un trasplante de riñón, una alternativa que con las preocupantes cifras de donación de órganos en nuestro país suele ser extensa. La segunda opción es diálisis, un complejo sistema de filtración que elimina toxinas de la sangre de manera artificial, simulando la fisiología de los riñones.

Sin embargo, esta realidad podría cambiar gracias a las investigaciones realizadas en Vanderbilt University Medical Center, Estados Unidos. Se trata de un dispositivo que podría sustituir la función de los riñones, una tercera alternativa que hasta el momento es la menos compleja de todas y que traería un enorme alivio a los miles de pacientes.

Cerca de 17 años es lo que tardaron un grupo de profesionales en crear este novedoso dispositivo. El Dr. William Fissell, nefrólogo y miembro de este equipo de trabajo aseguró que es correcto denominarlo como un riñón biónico ya que posee tecnología y células vivas en perfecta sincronía.

 

El profesional confesó que ha sido un viaje muy largo para llegar a esta etapa: “Esperamos comenzar los ensayos clínicos con el riñón biónico pronto y llevar así el dispositivo a pacientes que lo necesiten con urgencia”. Sin embargo, antes que esto ocurra será necesario que pase todas las pruebas de seguridad.

En caso que este riñón biónico pase dichas pruebas las posibilidades que se abrirán para los miles de pacientes a nivel mundial son enormes ya que les evitaría mantenerse conectados a una maquina durante 15 horas semanales como es el caso de la diálisis.

Pero, ¿Cómo funciona este novedoso dispositivo? El riñón biónico, está diseñado para procesar hasta un litro de sangre por minuto, filtrándola a través de una serie de membranas de silicio. El fluido filtrado contiene toxinas, agua, electrolitos, glúcidos y productos de desecho resultado del metabolismo normal. El líquido se somete a una segunda etapa de procesamiento en un biorreactor de células cultivadas en laboratorio, las cuales recubren los túbulos del riñón. Estas células reabsorben la mayor parte de los azúcares, las sales y el agua al torrente sanguíneo. El resto se convierte en orina que se dirige a la vejiga y sale del cuerpo.

Es decir, sustituye por completo el trabajo que realizan naturalmente los riñones, sin la necesidad de detener o alterar la vida normal de los pacientes.

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